Me encantan lugares como el metro—aquí en el Metro de Melbourne—donde a menudo hay oportunidades para tomar fotografías con una gran combinación de personas y reflejarlas en ventanas, vidrios y espejos.

Cuando miramos fotografías, a veces nos ofrecen una escena que parece romper con la realidad, y nos toma un momento procesar lo que nuestros ojos están viendo.

Es como un juego mental, un laberinto. La respuesta en sí no es tan importante, sino lo que importa es hacer la pregunta y considerar que nuestros sentidos pueden ser engañados, y que la realidad no siempre es como parece… como si estuviéramos en la Cueva del Mito Platónico. Las apariencias están por todas partes. Saber esto es el primer paso, ya que nos da perspectiva sobre nuestra certeza.